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27 de marzo de 2019

Médicos cubanos a Mozambique


Foto: Roberto Suárez / Juventud Rebelde 

A 42 años de la primera visita del Comandante en Jefe Fidel Castro a Mozambique, un total de 40 profesionales de la salud del Contingente Internacional de Médicos Especializados en Situaciones de Desastres y Graves Epidemias Henry Reeve parte en horas de la madrugada de este miércoles a escribir otras páginas de solidaridad con este pueblo hermano, como lo hicieron quienes lo acompañaron en su lucha contra el colonialismo décadas atrás.

El miembro del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Ministro de salud, el doctor Jose Angel Portal Miranda, abanderó esta brigada, la número 28, conformada por 16 médicos, 22 licenciados y dos del área de servicios procedentes de La Habana, Matanzas, Pinar del Río y Villa Clara. (Texto: Ana María ) 

Foto: Roberto Suárez / Juventud Rebelde

Foto: Roberto Suárez / Juventud Rebelde 

26 de mayo de 2012

Haití: Operación Milagro (+ FOTOS)

FOTOS: Roberto Suárez
Correo: fotoreportero@gmail.com


Desde que se inició en Haití la Operación Milagro, en agosto de 2006, y hasta la actualidad se han realizado más de 49 mil operaciones oftalmológicas como cooperación cubana al pueblo haitiano.

La Misión Milagro u Operación Milagro, es un proyecto humanitario que dio inicio el 8 de julio de 2004 liderado por los gobiernos deCuba y Venezuela. Tiene el propósito de ayudar a aquellas personas con bajos recursos para que puedan ser operadas de distintosproblemas oculares. Es un plan sanitario llevado a cabo en forma conjunta por los gobiernos de Cuba y Venezuela y que intenta dar solución a determinadas patologías oculares de la población. Es parte del plan de integración de América Latina, y se integra dentro de los programas para lograr la unidad entre los pueblos Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA).







22 de mayo de 2011

Médicos cubanos en Haití

Mientras unos envían tropas a Haití, Cuba colabora enviando médicos a los rincones más intrincados de ese país
FOTO: Roberto Suárez
Correo: fotoreportero@gmail.com

 
 

14 de abril de 2006

Más de un Millón de Pacientes Atendidos


Realizan Acto por el arribo a las cifra de mas de un Millón de pacientes Pakistaníes atendidos por médicos Cubanos en Pakistán.
El Acto se Realizo en el Hospital Cubano de Campaña de Mancera, el cual es uno de los que mayores resultados han tenido hasta la fecha.
Estuvieron en el Acto, por la parte Pakistaní. Farooq Khan Mayor General y Comisionado Federal para la ayuda a los damnificados del terremoto, Shakill, Mayor General de Ejercito Pakistaní.
Por la parte Cubana estuvieron presentes, Bruno Rodríguez, Viceministro Primero de Relaciones exteriores de Cuba, Iván Mora, encargado de negocio de la embajada de Cuba en Pakistaní y el doctor, Juan Carlos Dupuy Núñez, Jefe de la brigada medica Cubana en Pakistán.

14 de febrero de 2006

Ya no somos los mismos


Por Yaima Fontaine Pérez (médico recién graduada, Hospital Integral de Campaña de Mansehra, Pakistán)

Aunque no tengo puntos referenciales anteriores, sé que nuestra misión en Pakistán, es una de las más importantes que han protagonizado los médicos cubanos, y ser partícipe de ella es algo que guardaré con mucho orgullo el resto de mi vida.
Sin dudas, luego de esta experiencia ya no somos los mismos. Partimos llenos de bríos y también de incertidumbres a un país del que solo conocíamos su nombre y la necesidad inminente de ayuda a causa del terremoto.
Las sensaciones que han nacido en este lugar empequeñecen los adjetivos que puedan emplearse para describirlo y la inexperiencia, por ser recién graduada, ha sido un buen complemento para esta brigada que ya es una familia.
Nuestra Mansehra (distrito de la provincia North West Frontier) se ha convertido en una anfitriona gentil. Su clima benévolo nos mantiene, hasta hoy, a salvo del frío insoportable y las nevadas. Su gente humilde ya nos ama, y cada vez más se agrupan en largas filas frente al hospital de campaña, logrando que nuestras notas diarias y corazones se llenen de anécdotas inolvidables.
Bautizamos nuestro campamento como 30 de noviembre, pues llegamos aquí el día 29. En ese entonces apenas éramos unos pocos colaboradores, con solo un par de tiendas levantadas y un hospital de campaña aún sin armar.
Entonces, pusimos nuestras manos inexpertas en la obra y nos convertimos en arquitectos de este pedacito de Cuba, a tantas millas de nuestra tierra, hoy un aliento siempre presente para desarrollar con éxito nuestra misión.
Los días parecen cortos mientras estamos atareados, pero las noches pakistaníes simulan tener un pacto con el tiempo y logran volverse interminables.
Tratamos siempre de arroparnos entre frazadas y libros; con frecuencia, escribimos los correos que enviaremos al día siguiente y revisamos algún tema médico de interés. Otros se reencuentran con sus “musas” antes de conciliar el sueño y escriben poemas.
Antes de dormirme traigo a mi memoria mi hogar, mis padres que, seguramente, muestran ya mi foto junto a un dromedario y otra junto al pequeño Humar, el cual recibí casi agónico en mi consulta porque su madre “no tuvo tiempo de traerlo antes”. Con cuatro meses de nacido, jamás recordará nuestros rostros de satisfacción, mientras lo contemplábamos en la sala de terapia intensiva cuando volvió a sonreír como un niño sano.
Invoco con especial cariño las visitas que hacemos al terreno, a lugares tan lejanos como imborrables. Las personas que encontramos no muestran protocolos, ni recelos. Nos regalan su mejor sonrisa, nos invitan con gestos a pasar a sus hogares, y en pocos minutos transforman su casa en una consulta improvisada, donde a veces vemos cientos de pacientes.
Luego, siempre el té con leche, tradicional y exquisito, el convite al regreso y el agradecimiento eterno que a veces no pueden verbalizar, pero una mano apretada, un rostro emocionado que te llama hermano nos impulsa a ser mejores médicos y personas, porque nada como eso gratifica tanto el alma.
Guía:

23 de enero de 2006

Miradas de un pueblo hermano


Roberto Suárez, Enviado Especial

Estas imágenes, han sido captadas por el lente de mi cámara en Hospitales cubanos de campañas, así como en visita de médicos a las montañas del norte de Pakistán.
Algunos con mirada de asombro, otros con alegría de esperanza. Son todos extremadamente bondadosos, a la mínima señal nuestra de saludo, responden con una sonrisa y un fuerte estrechón de mano. En las entrevistas que se les realizan a muchos de los pacientes nos dicen su eterno agradecimiento a los médicos de Cuba, La mayoría de los paquistaníes no conocen de Cuba pero si de Fidel.
Anciano Espera ser visto por medicos cubanos.













Niño en campamento de evacudos

3 de enero de 2006

Yo también doy gracias a Ala


Palabras de una joven rehabilitadora, que quiso dar sus experiencias para esta página. y si es posible para su publicación en el diario Juventud Rebelde.


Por Yoanka Medina Carrillo (rehabilitadora, Hospital Integral de Campaña de Balakot, Pakistán)
Escribir para la pagina de columnistas de un importante periódico, como Juventud Rebelde, es algo muy difícil para una persona no entendida del asunto, quiero decir profesionalmente; pero si en estas líneas me permiten reflejar vivencias, experiencias, sentimientos y dedicarlas a una persona muy especial en mi vida, entonces me atrevo a hacerlo.
Gabriela, mi hija de dos años, con la alegría de su sonrisa me imprime la fuerza que necesito para estar lejos de ella, de mi familia, y mi Patria. Aquí, en Pakistán, trabajo con todas mis fuerzas para que pequeños como ella tengan, al menos, la posibilidad de sonreír.
Me refiero a los infantes pakistaníes y porque no?, a toda la población de esta nación que quedo muy afectada luego del terremoto, especialmente en Balakot, donde está situado nuestro hospital de campaña, numero 14, que lleva el nombre de Amistad Cuba-Pakistán.
Aquí integro el grupo de rehabilitadores y gracias a mi profesión tengo el privilegio de poder ayudar a muchas personas infelices, que hoy se asombran cuando los médicos cubanos los asisten de manera gratuita lo mismo en sus propias comunidades que en nuestra instalación medica.
Lo humilladas que están las mujeres, su ignorancia y el desamparo espiritual que poseen es algo que me llevare impreso por siempre en mi memoria, así como el desprecio notable de los hombres por quienes no nos cubrimos el rostro y llevamos el pelo suelto, tal y como preferimos las cubanas, aunque todas respetamos sus costumbres.
Todo esto nos hace ver cuán diferentes son nuestras culturas y, doy gracias a Ala, como dijera algún pakistaní, por tener la Revolución que hemos construido en Cuba.
El encuentro con estas personas tan necesitadas me fortalece como ser humano y como profesional.
Durante los días transcurridos ya nos hemos ganado el respeto y el cariño; por ejemplo en una de las comunidades donde hacemos terreno nos han acogido con gran amor. Esa población la hemos hecho nuestra, y de una forma muy respetuosa logramos traspasar los tabúes de la cultura islámica, referente a que un hombre solo pueda ser atendido por una persona de su mismo sexo y viceversa.
Allí realizamos terapias grupales dirigidas especialmente a los niños; tales actividades tienen fines recreativos y sirven para crear habilidades a través del juego. Se trata de reincorporarlos a la vida con más alegría y menos sufrimiento por las perdidas familiares y materiales que han padecido por el terremoto. Esto constituye la esencia de nuestro trabajo en un lugar distante como Pakistán, lejos de las personas que quiero y me quieren; de las costumbres que añoro, de la cultura que amo. Tengo la satisfacción de que cumpliré el deber encomendado y serviré de ejemplo y orgullo a mi ángel, a mi Gabriela, de quien estoy segura formara la Revolución Cubana, y un día, como yo, ayudara a los pueblos necesitados.
Si estas líneas me permiten hacer una despedida y formular un agradecimiento, ellas estarán dirigidas a mis compañeros de trabajo, a los médicos que me rodean en el campamento y a la Revolución por permitirme tal realización.

18 de diciembre de 2005

Josacha, Pakistán


 Roberto Suarez, Enviado Especial

Ya es el amanecer del 25 de Noviembre de 2005, me despierto, y rápidamente preparo la mochila, serian aproximadamente las 7 y 30 de la mañana, la temperatura esta mas o menos por los 3 grados bajo cero, los botellones de gas que se encuentran en las afueras de las casas de campaña amanecen con una fina capa de hielo, me hace pensar que la temperatura es baja, me abrigo bien, afuera observo los preparativos de los médicos que subirán a las montañas, en unos pocos minutos nos recogerán unos yippis de las tropas ingenieras de las fuerzas armadas pakistaníes, quienes están a cargo de cuidar y guiar a los colaboradores cubanos.
Desayunamos, las compañeras encargadas del auto servicio nos sirven una leche bien caliente, nos viene muy bien, también nos traen un huevo hervido y un buen café.
Nos avisan que ya es hora de partir, el yippi que nos trasladara a las montañas ya esta listo para partir.
Nos dice el joven oficial pakistaní, que esta al frente del grupo, que nos dirigiremos hacia un lugar llamado Josacha, pensamos que el viaje seria rápido, en verdad no teníamos noción hacia donde iríamos, partimos aproximadamente a las ocho de la mañana, íbamos con un equipo de dos doctoras y tres médicos.
Pasamos la ciudad de Balakot, la cual fuera una de las mas castigadas por el terremoto, algunos le llamamos la ciudad fantasma, o la ciudad perdida, es impresionante la cantidad de casas que están derrumbadas, casi no hay ninguna en pie, se ve mucho movimiento de personas, a cada lado de la calle solo veo escombros, y entre ellos algún que otro vendedor, hasta en el techo de una de las casas derrumbadas había un barbero, el cual para ganarse algo de dinero monto su silla de barbero, posiblemente sea encima de las ruinas de su propio negocio.
Nos adentramos en las montañas, el conductor se detiene y embraga la doble tracción, eso nos hace pensar, que el camino seria difícil, iniciamos la subida, la pequeña calle asfaltada se termina, comienza un camino polvoriento. Más adelante me doy cuenta lo peligroso del lugar, pero no tenemos por qué preocuparnos, nos guían personas bien experimentadas, a casi una hora de viaje por estos terrenos, llegamos a divisar en varios momentos a uno de los lados del camino, a aproximadamente un kilometro de profundidad un rio, el cual cruza por la ciudad de Balakot la que también alcanzamos a ver desde la altura de la montaña. Es una vista impresionante. Esto nos hace especular la altura en que nos encontramos, me dicen que nos hallamos a mas de 8000 pies de altura.
Después de más de dos horas de viaje, llegamos al poblado de Josacha, lugar donde la brigada médica iniciaría su trabajo, seria este nuestro destino final.
Antes de llegar a esta zona, pensé en que en estas montañas no vivían tantas personas, por la altura en que se encuentran, las condiciones del terreno, y el frio del lugar, ya que en el invierno la nieve llega a tomar una altura aproximada de 8 pies. Todavía hasta la fecha de nuestra visita no había nevado, pero la temporada crítica es a principios de febrero por lo tanto algunos de los pobladores y su líder M. Bashir, nos comentan la necesidad de algunos recursos básicos que le son necesarios para sobre vivir.
Ya al llegar me quede sorprendía de la cantidad de personas que esperaban ser consultados, mucho niños, ancianos y mujeres. Según mis cálculos habría mas de cien personas.
Nos topamos con varios casos, uno de los ancianos se encontraba con sus dos brazos enyesados, también a un joven que le habían amputado varios dedos y después de un mes de la amputaron todavía tenia los puntos sin quitar, por lo que su mano se encontraba en malas condiciones.
Las dos doctoras fueron a una de las tiendas de campaña, que los militares pakistaníes tenían preparadas para que pudieran consultar, su misión seria atender a las mujeres, ya que la religión de los pakistaníes no le permite que las mujeres sean vistas por los de su sexo contrario.
A las tres de la tarde aproximadamente terminamos, después de que nuestros médicos consultaran a más de un centenar de personas, por lo que teníamos que apresurarnos porque aquí a las cinco comienza a oscurecer, las pacientes pakistaníes en gesto de agradecimiento nos regalan avellanas. Noto como en otros lugares, la alegría de esta gente por lo que hacen nuestros médicos, ellos no saben como agradecerlo.
Al dirigirnos al yipp, todos los vecinos que todavía se encontraban presentes nos acompañaron y sobre todo ayudaron a trasladar nuestras mochilas con los medicamentos, nos dicen adiós son personas muy amables, nos saludan y nos estrechan las manos en mensaje de agradecimiento. Me percato que nuestros médicos son personas importantes en estos lugares. Ya que nunca un medico había llegado a estos lugares a dar atención medica.

16 de diciembre de 2005

Imágenes de Pakistán

Viaje hacia Gahri Habibullah, Pakistán


Roberto Suarez, enviado especial

Salimos aproximadamente a las diez y treinta de la mañana del Hotel Dreamland, en Islamabad. El cielo, como en días pasados, está despejado, con un sol suave que nos obliga a desabrocharnos los abrigos. Algunos de mis compañeros de viaje, hasta se despojan de ellos.
Viajamos por una autopista de seis vías, la cual se encuentra en muy buen estado. Se puede tomar notas mientras se transita por ella. Se observan carros pequeños y muchos camiones. La vegetación es verde; sin embargo, en algunos lugares predomina el color carmelita. El polvo existente nos hace pensar que hace algún tiempo no llueve por estos lugares. En los carteles de señalización y propaganda el idioma predominante es el ingles, aunque los hay también en en hindu, idioma natural de Paquistán.
A ambos lados de la vía se puede visualizar algún que otro sembrado y mucho ganado, vacas y búfalos, la leche y la carne de este último es muy cotizada en este país.
A las 11 y 18 llegamos al primer peaje de los dos que debemos pasar. El costo del paso es 25 rupias. Después de pasarlo, a lo lejos se observaban las grandes montañas hacia donde nos dirigimos.
Ya a la 1 y 25 de la tarde nos hallamos en Mancera. Franqueamos uno de los hospitales en el cual hay presencia de médicos cubanos. Abandonamos la gran autopista y nos adentramos en una vía más pequeña de tan solo dos sentidos. Nuestro chofer, con su pericia, adelanta a los autos y camiones que se topa en la carretera.
En ambos lados de la vía se observan numerosos negocios, tiendas, algún que otro lugar de venta de comida ligera y frutas. Esto lo pude divisar a lo largo de toda la carretera. Cada vez que transitamos por algún poblado o aldea nos topamos con estos negocios que abarrotan la vista con carteles y comerciantes, por lo que son numerosas las personas que deambulan por las calles, y nuestro chofer tiene que tomar precauciones para no atropellar a nadie.
Después de varias horas de viaje, llegamos a nuestro primer objetivo, el hospital cubano en Attar Shisha, en cuyo poblado hay aproximadamente 13 000 habitantes. En estos poblados las viviendas no sobrepasan los tres pisos, no hay grandes edificios.
Las casas de campaña de este hospital se encuentran en la zona de una escuela, lugar que le facilitaron a la brigada médica cubana para realizar sus labores de atención médica. Veo más de unas 15 casas de campañas de lona, de color carmelita claro, buenas para retener el frio.
En una de las primeras casas de campaña se encuentran dando consultas dos doctoras cubanas. Es costumbre que las doctoras atiendan a las mujeres y los doctores a los hombres. Al lado de cada una de las doctoras hay un joven paquistaní, quien tiene la tarea de traducir del hindú al ingles. Así fluye la comunicación entre los pacientes y los médicos, aunque ya hay muchos galenos cubanos que tienen su propio diccionario de hindú.
Fuera de la carpa es apreciable la cantidad de paquistanies que esperan ser atendidos. Se ve de todo, niños en los brazos de sus padres, hombres, ancianas y ancianos. Tomo algunas fotos de las doctoras cubanas consultando. De momento entra una madre con una muchacha. La chica se ve en malas condiciones. Rápidamente la acuestan en una de las camas: presenta vómitos, su presión es baja, se queja de dolor de cabeza. Se ve muy débil. Después de ser analizada por los doctores se determina ingresarla.
Muchas de las personas que se examinan es por problemas en la piel, la escabiosis es una de las más frecuentes; también la desnutrición. Me topo con un niño que se encontraba ingresado por falta de vitaminas. La piel de todo su cuerpo está en malas condiciones. Se hallaba ingresado. Fue impactante ver en las condiciones que se encontraba. Los médicos cubanos confían en su pronta recuperación.
Es impresionante la labor de los médicos. Este pueblo no sabe como agradecer ese gesto. Se ve en la sonrisa de su gente. Ya son muchas las brigadas extranjeras que se están retirando, mientras que los cubanos son su única esperanza.
Los médicos nos sorprenden con un delicioso almuerzo a la cubana: un potaje de frijoles colorados, arroz blanco, carne de res y una buena ensalada; algo que extrañamos mucho, ya que aquí la comida es diferente. Predomina el picante. Hay momentos en que es imposible para nosotros comer por tener exceso de este producto. Al final nos tomamos una foto con la mayoría de los médicos.
A las 2 y 30 partimos hacia el campamento de Gahri Habibullah, lugar de nuestro destino final.
Ya tenía experiencia de este lugar, donde me había quedado una noche en días pasados. Solo pensar que allí la temperatura en las horas de la madrugada podría bajar a menos de cero grado me hacía pensar como seria la noche.
Este campamento se encuentra en la margen del rio Kundar, el cual en esta época del año no se ve muy caudaloso. A lo lejos se ven las grandes montañas cubiertas de nieve, lo que da un aviso del acercamiento de las primeras nevadas. Como en otros lugares se percibe el espíritu de trabajo y organización de los galenos cubanos. Algunos antes de dormir preparan sus mochilas para la jornada siguiente.
En esta zona de Paquistán ya a las cuatro de la tarde empieza a caer el sol, por lo tanto la temperatura comienza a descender. A las ocho de la noche ya no se ve a nadie fuera de sus casas de campaña. Todos prefieren estar cerca de sus calentadores.
Me quedo conversando hasta pasadas las 12 de la noche. El frio me hace buscar algo para taparme y prefiero mi colchón, por lo que me dirijo a mi casa de campaña.
Por la mañana subiremos las lomas junto a los médicos cubanos.

14 de noviembre de 2005

Día 17 noviembre

Día 17 de Noviembre de 2005

Me levante a las 6 y 50 AM aproximadamente, había mucho frio, a lo lejos se veían cubiertas de nieve las montañas más altas, en el campamento la temperatura estaba aproximadamente en -2 grados centígrados, en las afuera de la casa de campaña habian escarchas de nieve, toda la tierra se veía con una fina capa de hielo, algunos en el campamento dialogábamos hasta cuanto descendería la temperatura durante la noche y que les esperaba para los próximos meses.
Los médicos hicieron un matutino, cosa que acostumbran a hacer todos los días después del desayuno se leyeron las noticias más importantes del día anterior y hasta se cantan canciones de Cuba y Pakistan después de terminar partimos de Gari, lugar donde se encuentra el campamento de médicos cubanos en el que permanecimos la noche. Todos se despidieron.
Ya a la salida del sol la temperatura va aumentando, sube bruscamente llega hasta los 27 grados, durante el viaje a el campamento de médicos Hattian Bala, divisamos el paisaje montañoso, digno de contemplar, es un lugar de magníficos paisajes.
Los pobladores a pesar de la pobreza y de todo lo que sufren por las consecuencias del terremoto son extremadamente hospitalarias, se ven muchas caras de sufrimiento, pero al acercarme a ellos muestran alegría y asombro por que alguien no conocido se les acerque para saludarlos y hasta par tomarles fotos, es impresionante, son verdaderamente amigables, nunca vi. gente igual.
Al llegar al hospital Cubano de Hattian Bala, los médicos nos recibieron con mucha alegría, se veía el espíritu de trabajar y de ayudar a este noble pueblo, el cual pasa por un mal momento, muchos de estos pobladores nunca han tenido un medico a su lado, algunos comentan que están impresionado por la forma de los médicos cubanos, su hospitalidad buen trato y alta profesionalidad.
En una de las carpas del hospital una mujer de aproximadamente 30 años , tenía un fijador externo, el cual fue puesto por un equipo de clínicos cubanos, la mujer se veía alegre a pesar de su adolorida pierna, según uno de los médicos que la atiende, la paciente sufría un fuerte golpe en una de sus piernas y tenía el hueso fuera por varios días hasta que fue a atenderse con los médicos cubanos, ella se ve agradecida.
En el Hospital de Hattian 2, en la zona Dhanis, nos encontramos con una gran organización todas las casas se veían bien organizadas, también se ve una alta compenetración y amistad, es decir una gran familia, los pobladores al saber de nuestra presencia se acercan, las jóvenes no se dejan retratar cuesta trabajo se esconden o se tapan la cara.
Pero sonríen y algunas al final dejan ser retratadas.
Eran las 3 y 29 de la tarde, parecía que eran las 5 de la tarde ya el sol empezaba a ponerse parecía un atardecer cubano es decir como si fueran en cuba las 6 de la tarde, la temperatura comienza a descender.