Texto:
Nyliam Vázquez García/ Juventud Rebelde
FOTOS: Roberto Suárez
«Cada uno de ustedes representa una esperanza para nuestros hijos y
para nosotros, sus familiares», expresó Mirta Rodríguez, madre de
Antonio Guerrero, ante los integrantes de las brigadas de solidaridad
Juan Rius Rivera, de Puerto Rico; y la Venceremos, procedente de EE.UU.
El Campamento Internacional Julio Antonio Mella —en Caimito,
Artemisa— fue el punto de encuentro entre los solidarios y las madres de
los antiterroristas cubanos retenidos en EE.UU., y en la ocasión
también dialogó con los participantes Magali Llort, madre de Fernando,
como siempre, en representación de los Cinco.
Primero fue el agradecimiento de ambas mujeres a quienes se
interesaron por el caso de Gerardo Hernández, René González, Antonio
Guerrero, Fernando González y Ramón Labañino y los mejores modos para
sumarse a la causa por su liberación.
«Solamente ustedes y nosotros podemos lograr que nuestros hijos
regresen a casa», apuntó Magali, quien recordó la importancia de la
solidaridad internacional para que se conozca el caso de los Cinco,
porque ellos solo defendían al pueblo cubano y al estadounidense contra
las acciones terroristas planeadas en Miami.
Para ella, la mayor prueba de la injusticia está en el silencio de la
gran prensa, en el modo en que Washington pagó a periodistas para
sentenciarlos de antemano en la ciudad donde nunca debieron ser
juzgados. Al mismo tiempo, 14 años después, no le quedan dudas de que no
se puede confiar en la justicia norteamericana, y sí en cada hombre o
mujer que se sume al reclamo, porque puede hacerlo más fuerte, menos
ineludible para las sordas autoridades gubernamentales que no dejan de
presionar al sistema judicial.
Mirta contó a los brigadistas que para ella cada minuto invertido en
el contacto directo con las personas que pueden convertirse en voceros
de la causa se convierte en esperanza de un abrazo con su hijo Tony. A
sus 80 años su mayor desvelo es abrazar a su hijo en casa, mimarlo bajo
el techo familiar.
El auditorio, atento y conmovido ante la fuerza y las lágrimas
contenidas de ambas cubanas, no perdió ni un detalle y quiso conocer
más.
De la brigada Juan Rius, Carmen Mejías,
«Cuqui»,
habló del trabajo que realiza la solidaridad de Puerto Rico y de esa
lucha sin descanso tanto por los presos políticos boricuas como por los
Cinco, agrupados en una sola causa, la libertad de «los nuestros», dijo.
«Si los Cinco son lo que son es porque ustedes, mujeres revolucionarias, los parieron» apuntó Cuqui.
La joven Maya, de Nueva York, quiso saber cómo se podía visitar a los
patriotas cubanos y Mirta le contó de las vicisitudes y procedimientos
diversos de cada una de las prisiones, ubicadas en diferentes Estados.
Por ejemplo, le comentó que a Tony nunca le habían aceptado las visitas
de amigos solidarios, solo sus familiares cercanos, pero que no se debía
dejar de insistir.
Por su parte, Michael Ladson, también estadounidense, aseguró que le resultaba muy hipócrita de parte del
Gobierno
de su país presentar un proceso judicial contra de Gerardo, Antonio,
Fernando, Ramón y René por luchar contra el terrorismo, mientras esgrime
como causa para otras guerras justamente «la lucha contra el
terrorismo», y los verdaderos defensores son tratados de forma tan
horrenda.
Sobre la experiencia boricua en la lucha por la libertad de sus
presos políticos departió Milagros Rivera, coordinadora de la Brigada
Juan Rius Rivera, quien también exhortó a escribirles a los Cinco,
porque las cartas que ellos reciben en las prisiones son también «una
garantía de vida» ante sus carceleros.
«¡Vamos a vencer! Sus hijos son héroes y ustedes son heroínas»,
expresó Milagros antes de fundirse en un abrazo con Magali y Mirta.
Asimismo, Rachael Ibrahim, coordinadora de la brigada Venceremos,
exhortó a la unión para conseguir avanzar en las acciones solidarias y
aseguró que la brigada, integrada en su mayor parte por jóvenes, está
muy comprometida con esta lucha por la justicia y la libertad.