14 de marzo de 2009

Memorial Jose Marti, La habana, Cuba

Fotos: Roberto Suarez
El Memorial José Martí, localizado en la capital cubana, y que tiene al frente la llamada Plaza de la Revolución, una enorme explanada que ha servido de
escenario a las más grandes concentraciones populares de los últimos 40 años en la mayor de Las Antillas.

Una estatua del Apóstol de gran tamaño figura como testigo mudo de los acontecimientos ocurridos en ese histórico lugar, los cuales han reunido a partir de 1959 a millones de cubanos por diversos acontecimientos, acompañados en muchas ocasiones por visitantes extranjeros.

Precisamente en la base de esa escultura se ubica el recinto del Memorial, guardián de numerosos exponentes vinculados a la vida y obra de quien es además el Apóstol de la nación cubana.

En la base del monumento, con la forma de las cinco puntas de una estrella, cuatro salas de exposiciones y una de actos con capacidad para 100 personas esperan por la llegada de los visitantes, con un programa que incluye también conferencias, presentaciones de libros y conciertos de pequeño formato.

Dos de los salones muestran aspectos de la personalidad del Héroe Nacional cubano, estrechamente vinculado a la gesta independentista de la isla, mediante grabados, dibujos, iconografía, ediciones de sus obras y objetos significativos en la vida del Apóstol.

Entre esas reliquias a la vista de los visitantes están los títulos de licenciado en Filosofía y Letras y Derecho del joven luchador, extendidos por la Universidad española de Zaragoza, y un quetzal disecado que le fuera obsequiado a Martí en 1877 por el entonces presidente de Guatemala, Justo Rufino Barrios.

Particular interés despierta entre aquellos que acceden al recinto un mural de cerámica veneciana creado por el plástico cubano Enrique Carabia, donde prevalece el verde con 89 textos martianos en letras laminadas en oro de 10 quilates.

El cierre del recorrido también es espectacular, con el ascenso al Mirador del Monumento, localizado a 139 metros sobre el nivel del mar y considerado por los especialistas como el punto más alto de la ciudad.

Precisamente desde ese sitio se abre una visión panorámica de la centenaria urbe, con su mezcla de estilos arquitectónicos, culturas, tradiciones y razas, todo ello en una oferta única capaz de impactar para siempre en la memoria de los miles de vacacionistas que apuestan por el ocio en la isla caribeña.